Exposición - Exhibition - Mostra

 

La exposición forma parte del ciclo Incontri1, organizado por el Instituto Italiano de Cultura de Santiago, proyecto artístico que aborda la temática de los desplazamientos transoceánicos entre Italia y Chile.

Da un paese senza nome L’esposizione è parte del ciclo Incontri-1, organizzato dall’Istituto Italiano di Cultura di Santiago, un progetto artistico che affronta la tematica degli spostamenti transoceanici tra Italia e Cile.

El 18 de enero de 1974, cuando mi padre fue expulsado del país, tomamos un vuelo desde Santiago de Chile a Alemania. Como equipaje de mano mi madre me dio una maleta pequeña, de plástico, para que guardara lo que quisiera llevar conmigo. La llené con lo que a los dos años y medio era mi pertenencia más importante: las figuritas de papel que coleccionaba. 

 

En el aeropuerto nos escoltaron militares armados hasta el avión y la indicación era abordar rápido. Al subir la escalera, no sé si por una ráfaga de viento o por que se me cayó, la maleta se abrió y las figuritas salieron volando. Pensé que había hecho algo muy malo porque si no subíamos rápido los militares se podían enojar, pero no me importaba que los militares se enojaran, me importaba más que mis padres me retaran. Cuando me di vuelta, mis padres y mi hermano estaban bajando la escalera y comenzaron a recuperar todas las figuras que pudieron y guardaron en la maleta. Conservé esas figuras muchos años en todos los desplazamientos que vinieron por los próximos 17 años con status de refugiada otorgado por ACNUR. Mi padre mantuvo la prohibición de entrar al país hasta que en 1988 se decretó el fin del exilio en mi país y desde entonces sigo yendo y viniendo, buscando mi lugar en el mundo. 

 

Como artista también he transitado por distintas disciplinas: artes visuales, diseño gráfico y la ilustración de libros. Siento que en todas hago lo mismo: hacer visibles los relatos y juntar figuritas de papel. En forma natural mi trabajo ha confluido en formas de hacer visibles las historias de los que hoy continúan desplazándose por el mundo. He ilustrado libros dedicados a los niños refugiados del mundo y realizo talleres de arte en escuelas de distintos países donde nos imaginamos qué llevaríamos si tuviéramos que abandonar rápidamente nuestro país, dibujamos y tratamos de ponernos en el lugar de los que necesitan refugio, en especial los niños. 

 

En esta muestra reúno y confronto esos mundos: el de los desterrados y el de los que reciben, el de los que recuperan y se aferran a sus tesoros para seguir viviendo y el de aquellos que no lo consiguen. Hacer visible la fragilidad del despojo y la ternura del que intenta recuperar los pedacitos de papel o, simplemente extiende una mano para recibir. 

 

Los últimos talleres, Rifugiarsi nel mondo, los impartí en una escuela primaria en Portomaggiore, una ciudad pequeña cercana a Ferrara, con una gran población inmigrante integrándose a la comunidad. Cada alumno tenía una experiencia cercana de migración, ya sea por guerras, futuro económico o familiar. En todos los talleres concluimos que por cada ser humano obligado a partir, hay personas dispuestas a recibir con generosidad. Hay personas que se organizan para esperar a los niños con un abrigo, un juguete, un dulce o pequeños gestos para devolverles su mundo y la ternura.

 

Esta muestra está dedicada a todos los que alguna vez han dado refugio a un niño.

 

 

 

Francisca Yáñez